Lo que empezó siendo un llamado de los estudiantes secundarios a saltarse los torniquetes del metro de Santiago para protestar contra el aumento de la tarifa se convirtió en una revuelta popular y masiva contra el modelo económico y social de Chile. Una revuelta que dura hasta hoy y que cada viernes se toma las calles del centro de la capital chilena.
"Desde el mismo 18 de octubre que vengo todos los viernes a la plaza porque no podemos soltar la calle, porque hasta hoy no hemos ganado nada. Ninguna de las demandas que hemos exigido han sido resueltas, solo voladores de luces", señala a Sputnik la joven madre Florencia Canales.
Viernes en la Plaza de la Dignidad
Marchas, cánticos, consignas, performance, música, arte callejero y enfrentamiento directo con la policía es parte de lo que cada viernes se vive en los alrededores de la Plaza de la Dignidad. Manifestaciones de todo tipo; no cesan.
"He venido los cuatro meses desde que comenzó el estallido, no solo los viernes, aunque son los viernes cuando más gente llega. Eso me pone muy contento al ver que la gente sigue viniendo porque este es un lugar donde nos encontramos los que queremos cambiar a Chile, a pesar de la represión y del cansancio", confiesa el comerciante Juan Carlos Torres en conversación con Sputnik.
Han implementado variadas tácticas como el despliegue masivos de efectivos policiales o copamiento preventivo —por el cual el intendente Felipe Guevara fue sometido a una acusación constitucional la cual fue rechazada por falta de quorum-.
El uso permanente de bombas y balines disparadas al cuerpo de las personas, el control de identidad indiscriminado, las irrupciones a caballo y en motocicletas, las detenciones arbitrarias, la disuasión sistemática con carros lanzagases y lanza aguas.
Tácticas de guerra por parte del Estado provocan la tensión. Así va creciendo el número de manifestantes, a medida que avanzan los días de la semana y que culminan los viernes. Viernes que en estos cuatro meses han dejado dolosas consecuencias en la misma Plaza de la Dignidad como la muerte de Abel Acuña el 15 de noviembre, y de Mauricio Fredes el día 27 de diciembre.
"Los que estamos aquí nos hemos ido conociendo en el campo de batalla, que es justo aquí, ¡poh! Y estamos no solo guerreando sino haciendo conciencia en los cabros (jóvenes) que hay que cambiar las cosas", relata a Sputnik "Cristian", joven de la primera Línea.
Con entusiasmo agrega: "Nosotros estamos día a día luchando por sacar a nuestro país adelante, porque estos giles del gobierno nos puro cagan. Y batallamos con lo que tengamos en las manos, para que la represión no pase pa la plaza donde la gente está haciendo arte, cultura y todas esas cosas, y eso es lo bonito".
"Somos de un colectivo de danza y venimos a la plaza a realizar distintas intervenciones tanto de denuncia como artísticas, porque el arte por un lado debe democratizarse y por otro debe apoyar las luchas y las demandas de pueblo", cuenta la bailarina Tania Olivares.
El último viernes y el que se viene
Porque la protesta no tiene descanso y los derechos no se toman vacaciones, como los mismos manifestantes declaran, el viernes a partir de las 18:00 horas, cientos de personas se volvieron a autoconvocar.
Pancartas y consignas como "La paz es producto de la justicia", "Libertad para los presos políticos de la Revuelta" o "Unidad para el cambio, individualismo es debilidad" se entremezclaron entre los cientos de personas que se manifestaban en el lugar y donde a pocos metros se producen los permanentes choques con la policía.
Un escenario contrastante que para este viernes 21 de febrero espera una nueva jornada de expresiones de protesta, cultura y represión. Donde desde el balcón de la radio tocará la banda argentina Bersuit Vergarabat, autores de la simbólica canción Se viene el estallido, emblema de la revuelta chilena, junto a El derecho de Vivir en Paz de Víctor Jara y El baile de los que sobran de Los Prisioneros.
Afiche gentileza Radio Plaza dela dignidad