El sitio web WikiLeaks publicó correos electrónicos enviados entre la candidata demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, y su jefe de campaña, John Podesta. Los correos revelan que Podesta lamentó la necesidad de contar con el respaldo de los "latinos" para la campaña y llamó "idiota" al exgobernador de Nuevo México, el hispano Bill Richardson.
"Esta vez los correos no son de ella [Hillary Clinton, quien en 2015 fue acusada de utilizar su cuenta personal de correo para enviar información de interés nacional] sino de sus asistentes. Esto quizás hasta lo haga más grave porque quiere decir que las bases del Partido Demócrata están contaminadas. Lo ocurrido demuestra que la élite del partido gobernante en Estados Unidos no escapa al racismo generalizado del país. Queda claro que no es solo un tema de los republicanos", dijo a Sputnik Guzmán Castro, candidato a doctor en Ciencias Políticas en la Universidad de Pensilvania.
"Es posible que este episodio, sin embargo, no cambie el signo del voto latino en Estados Unidos. Donald Trump ya ha provocado demasiada antipatía en estos sectores con sus declaraciones. Pero quizás aumente marginalmente el nivel de abstención en los hispanos", agregó el académico uruguayo que dicta el curso de Política Latinoamericana en la universidad.
"Algo a no perder de vista es el cambio en el contenido del debate electoral. Si recordamos el tipo de cosas que se ponían en juego cuando existía un candidato como Bernie Sanders, podíamos desintegrar un discurso eminentemente político. Se hablaba de violencia policial, de pobreza, de inequidad, entre otros temas. Con el alejamiento de esta figura, la conversación política se llevó a la 'farandulización'. Esto más que nada empujado por Trump, pero si Clinton cayó en su juego, es desacertado pensar que su estrategia fue la que fracasó", concluyó Castro.



