Sanciones que se borran, promesas que se postergan: así se reconfigura la relación entre Venezuela y EEUU
Sanciones que se borran, promesas que se postergan: así se reconfigura la relación entre Venezuela y EEUU
Sputnik Mundo
En apenas 24 horas, la política de Estados Unidos hacia Venezuela ha enviado dos señales que, a primera vista, parecen apuntar en direcciones opuestas. 02.04.2026, Sputnik Mundo
2026-04-02T04:45+0000
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Mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, reivindicaba ante un medio estadounidense el éxito de su plan de "tres fases" y pedía paciencia para una eventual transición electoral, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Tesoro estadounidense emitía una orden que borraba de un plumazo las sanciones que pesaban sobre Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela.El anuncio, publicado el 1 de abril, llegó menos de un día después de que Rubio se reuniera en privado con la líder opositora María Corina Machado, quien calificó el encuentro como un paso más hacia el “bienestar de los venezolanos”. Lo que hay detrásPara el analista político venezolano Diego Sequera, este contrapunto no es una contradicción, sino la evidencia de una lucha interna en el aparato de poder estadounidense. "Es peculiar que haya un contrapunto procedimental que describe, en la superficie, dos vectores visibles", explica en diálogo con Sputnik. Según su lectura, detrás de los mensajes unificados que pretende proyectar Washington, se esconde una "suerte de 'Frankenstein' entre varias ideas" en pugna que define, a veces de manera errática, el futuro de la relación bilateral.En la entrevista que concediera el secretario de Estado Marco Rubio a Fox News, este desglosó con optimismo los avances de su hoja de ruta en la nación sudamericana. "La primera fue la estabilización (…). Eso se ha logrado en gran medida", afirmó, añadiendo que el país se encuentra ahora en una "fase de recuperación" económica que, incluso, beneficia a Washington mediante la refinanciación del petróleo venezolano. La promesa de una "fase de transición" con "elecciones libres" quedó, sin embargo, diluida en un llamado a la paciencia.Sequera interpreta esta aparición pública como un gesto destinado a un sector específico y cada vez más incómodo: los halcones del ala radical. En ese grupo, dijo, coinciden figuras tan dispares como el economista Ricardo Hausmann y senadores demócratas como Tim Kaine, quienes han pasado de criticar la militarización del Caribe a presionar por una transición más rápida. "Aquí es donde se explica el retorno al tema de las tres fases: es un mensaje que busca calmar a esos sectores, prometiéndoles que el proceso electoral llegará", añade Sequera.El elemento clavePara comprender la complejidad del tablero, Sequera introduce otro elemento en la ecuación: la iniciativa legislativa impulsada por el congresista demócrata Jared Moskowitz, también de Florida, que busca establecer una "estrategia de transición para Venezuela". Lo llamativo de este proyecto de ley, aún en fase de borrador y sin patrocinio republicano, es que no menciona en ningún momento la palabra "elecciones"."Eso sugiere que, mientras Rubio juega a ser el 'duro' y promete elecciones, se están utilizando otros mecanismos, como este congresista, para asegurar una transición que ni siquiera menciona los comicios", explica Sequera. Para el analista, la ley de Moskowitz apunta más a un "desmantelamiento del statu quo" que a un proceso electoral tradicional, un enfoque que podría alinearse más con el pragmatismo extractivo que con la cruzada democrática que predica Rubio.Mientras Rubio moderaba el discurso para la audiencia conservadora, la OFAC publicaba la notificación que eliminaba las sanciones contra Rodríguez, un gesto que la propia mandataria venezolana celebró en redes sociales.La decisión, según el análisis de Sequera, revela el vector opuesto dentro de la política exterior estadounidense. "Prevalece una perspectiva más primaria y extractiva, enfocada en crear condiciones para la obtención de recursos", afirma. Este enfoque, que el analista describe como el que prevalece en el corto plazo, contrasta con la retórica idealista de transición democrática que aún maneja Rubio.Lo ocurrido en las últimas horas refuerza esta tesis. Mientras Rubio se reunía con Machado en un gesto de apoyo a la dirigente opositora, el Gobierno de EEUU tomaba una acción concreta que fortalece a la funcionaria que es, según palabras del analista, "el verdadero eje gravitacional de esta relación en este momento".El eje de la cohesiónEl analista expone que los hechos dejan claro que es el chavismo el único actor con capacidad de mantener la cohesión social y la paz en Venezuela.Según el experto, el chavismo ha entendido el peligro del momento y ha ofrecido una "contraoferta para alejar al país del riesgo de la desintegración y el exterminio", considerando que la circunstancia política, tal y como lo plantean algunos estudios, apunta hacia una "despolarización" de la sociedad y una búsqueda de consensos.Sequera pone el foco en lo que ocurre en el terreno venezolano. Según encuestas recientes de la firma Hinterlaces, la población venezolana está mostrando un claro abandono de la polarización política, optando por visiones más pragmáticas que privilegian una agenda de estabilización económica. "En la calle, el reflejo pragmático es la gran urgencia", precisa el analista. "La gente, independientemente de su identidad política, quiere una mejora en la vida diaria, en el poder adquisitivo", concluye.
En apenas 24 horas, la política de Estados Unidos hacia Venezuela ha enviado dos señales que, a primera vista, parecen apuntar en direcciones opuestas.
Mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, reivindicaba ante un medio estadounidense el éxito de su plan de "tres fases" y pedía paciencia para una eventual transición electoral, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Tesoro estadounidense emitía una orden que borraba de un plumazo las sanciones que pesaban sobre Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela.
El anuncio, publicado el 1 de abril, llegó menos de un día después de que Rubio se reuniera en privado con la líder opositora María Corina Machado, quien calificó el encuentro como un paso más hacia el “bienestar de los venezolanos”.
🇻🇪🇺🇸 Sanciones que se borran, promesas que se postergan: así se reconfigura la relación entre Venezuela y EEUU
⏰ En apenas 24 horas, la política de Estados Unidos hacia Venezuela ha enviado dos señales que, a primera vista, parecen apuntar en direcciones opuestas.
Para el analista político venezolano Diego Sequera, este contrapunto no es una contradicción, sino la evidencia de una lucha interna en el aparato de poder estadounidense.
"Es peculiar que haya un contrapunto procedimental que describe, en la superficie, dos vectores visibles", explica en diálogo con Sputnik.
Según su lectura, detrás de los mensajes unificados que pretende proyectar Washington, se esconde una "suerte de 'Frankenstein' entre varias ideas" en pugna que define, a veces de manera errática, el futuro de la relación bilateral.
En la entrevista que concediera el secretario de Estado Marco Rubio a Fox News, este desglosó con optimismo los avances de su hoja de ruta en la nación sudamericana.
"La primera fue la estabilización (…). Eso se ha logrado en gran medida", afirmó, añadiendo que el país se encuentra ahora en una "fase de recuperación" económica que, incluso, beneficia a Washington mediante la refinanciación del petróleo venezolano.
La promesa de una "fase de transición" con "elecciones libres" quedó, sin embargo, diluida en un llamado a la paciencia.
Sequera interpreta esta aparición pública como un gesto destinado a un sector específico y cada vez más incómodo: los halcones del ala radical.
"Hay un lamento de ciertos grupos que siempre han querido un cambio de régimen, insatisfechos con el orden provisional que surgió después de los eventos de enero", señala el analista.
En ese grupo, dijo, coinciden figuras tan dispares como el economista Ricardo Hausmann y senadores demócratas como Tim Kaine, quienes han pasado de criticar la militarización del Caribe a presionar por una transición más rápida.
"Aquí es donde se explica el retorno al tema de las tres fases: es un mensaje que busca calmar a esos sectores, prometiéndoles que el proceso electoral llegará", añade Sequera.
El elemento clave
Para comprender la complejidad del tablero, Sequera introduce otro elemento en la ecuación: la iniciativa legislativa impulsada por el congresista demócrata Jared Moskowitz, también de Florida, que busca establecer una "estrategia de transición para Venezuela".
Lo llamativo de este proyecto de ley, aún en fase de borrador y sin patrocinio republicano, es que no menciona en ningún momento la palabra "elecciones".
"Eso sugiere que, mientras Rubio juega a ser el 'duro' y promete elecciones, se están utilizando otros mecanismos, como este congresista, para asegurar una transición que ni siquiera menciona los comicios", explica Sequera.
Para el analista, la ley de Moskowitz apunta más a un "desmantelamiento del statu quo" que a un proceso electoral tradicional, un enfoque que podría alinearse más con el pragmatismo extractivo que con la cruzada democrática que predica Rubio.
Mientras Rubio moderaba el discurso para la audiencia conservadora, la OFAC publicaba la notificación que eliminaba las sanciones contra Rodríguez, un gesto que la propia mandataria venezolana celebró en redes sociales.
La decisión, según el análisis de Sequera, revela el vector opuesto dentro de la política exterior estadounidense.
"Prevalece una perspectiva más primaria y extractiva, enfocada en crear condiciones para la obtención de recursos", afirma. Este enfoque, que el analista describe como el que prevalece en el corto plazo, contrasta con la retórica idealista de transición democrática que aún maneja Rubio.
Lo ocurrido en las últimas horas refuerza esta tesis. Mientras Rubio se reunía con Machado en un gesto de apoyo a la dirigente opositora, el Gobierno de EEUU tomaba una acción concreta que fortalece a la funcionaria que es, según palabras del analista, "el verdadero eje gravitacional de esta relación en este momento".
El analista expone que los hechos dejan claro que es el chavismo el único actor con capacidad de mantener la cohesión social y la paz en Venezuela.
"Sí, eso está claro, y lo admite hasta la propia CIA en términos de mitigación del caos", afirma. "Es una verdad que, dentro de Venezuela, también reconocen los sectores de la oposición sensata", agrega.
Según el experto, el chavismo ha entendido el peligro del momento y ha ofrecido una "contraoferta para alejar al país del riesgo de la desintegración y el exterminio", considerando que la circunstancia política, tal y como lo plantean algunos estudios, apunta hacia una "despolarización" de la sociedad y una búsqueda de consensos.
Sequera pone el foco en lo que ocurre en el terreno venezolano. Según encuestas recientes de la firma Hinterlaces, la población venezolana está mostrando un claro abandono de la polarización política, optando por visiones más pragmáticas que privilegian una agenda de estabilización económica.
"En la calle, el reflejo pragmático es la gran urgencia", precisa el analista. "La gente, independientemente de su identidad política, quiere una mejora en la vida diaria, en el poder adquisitivo", concluye.
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