El dilema de EEUU en Venezuela: fomentar la oposición radical o consolidar la estabilidad petrolera
El dilema de EEUU en Venezuela: fomentar la oposición radical o consolidar la estabilidad petrolera
Sputnik Mundo
La reunión entre opositora venezolana, María Corina Machado, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se produjo este 31 de marzo en... 01.04.2026, Sputnik Mundo
El encuentro, confirmado por Machado, ocurre apenas semanas después de que la Administración de Donald Trump y el Gobierno de Delcy Rodríguez concretaran el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas, con la reapertura de la embajada estadounidense en Caracas y el reconocimiento de la presidenta encargada como interlocutora válida.¿Qué intenta mostrar?De cara al encuentro entre Machado y Rubio, surgen interrogantes sobre el equilibrio que Washington intenta sostener entre su relación operativa con el chavismo y su histórico vínculo con los sectores opositores más radicales. Para el periodista y analista político venezolano Ernesto Navarro, lo primero que llama la atención es quién tuvo que anunciar el encuentro.Esa diferencia, sostiene, no es menor: habla de una opositora que necesita mostrar que todavía tiene acceso a los pasillos del poder en Washington, mientras que la Casa Blanca, por su parte, ha optado por construir una relación institucional con las autoridades que ejercen control territorial y político en Venezuela.Una oposición que no es unaPara entender el lugar que ocupa la Machado en la actualidad, Navarro propone un ejercicio que quizás escapa de la mirada externa: en Venezuela, explica, no existe una sola oposición. Desde hace años conviven, cuando menos, dos mundos opuestos dentro del antichavismo. Por un lado, el sector radical que lideró desde 2005 con una política de abstención electoral que, en la práctica, terminó por dejar a sus partidos fuera de los espacios de poder. Ese sector, que apoyó sanciones internacionales e intervenciones militares, hoy se encuentra mayoritariamente fuera del país. Machado misma ha estado en el extranjero, y su regreso, más anunciado que concretado, sigue siendo una incógnita.En el otro extremo, explica el analista, hay una oposición que decidió separarse de esos extremismos, retomar la vía electoral y construir espacios institucionales. Hoy tienen alcaldías y gobernaciones, además de diputados en la Asamblea Nacional. “Hacen política dentro del país, disputan espacios con el partido de gobierno y apuestan por el sistema electoral”, resume.Esa fragmentación es clave para entender lo que ocurre ahora. Porque mientras Machado busca regresar con el eco del Premio Nobel de la Paz que recibió en Noruega y una foto con Rubio, en Caracas otros sectores opositores ya han hecho las paces con la idea de construir acuerdos. Y, según el más reciente análisis de la encuestadora Hinterlaces, el país ha entrado en un "nuevo ciclo político" donde el ánimo nacional se inclina hacia la reconciliación y la estabilidad, no hacia el revanchismo.El petróleo como bisagraLo que hace más compleja la escena es la relación paralela que Estados Unidos ha construido con el Gobierno venezolano. Desde el secuestro de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, Washington ha acercado posiciones con Delcy Rodríguez, a quien reconoce como jefa de Estado, y en marzo reabrió su embajada en Caracas. Y ese interlocutor, añade, no es Machado. "En la práctica, ella no tiene ni un policía municipal bajo su control dentro del territorio. Su partido no conquistó espacios de poder después de años de abstención. No puede garantizar una relación institucional que le sirva de soporte para una negociación con Estados Unidos", afirma.Navarro recuerda, además, que lo que hoy ocurre entre Washington y Caracas es algo que Nicolás Maduro había ofrecido durante meses: ser un proveedor confiable de petróleo para Estados Unidos, como lo fue por más de 100 años. En su momento, EEUU desestimó esa oferta, envuelta en la retórica del Tren de Aragua y el cartel de los Soles. Ahora, con una escalada en Oriente Medio y una demanda energética que no admite esperas, la Casa Blanca ha terminado por ceder.La paradoja de la que quiere volverEn ese contexto, la reunión con Rubio adquiere otro tono. Para Navarro, no se trata de un cambio de estrategia de Washington, sino de una operación de supervivencia política de Machado. La foto de la reunión con Marco Rubio, sugiere el experto, es un intento por mantenerse en el centro de la escena cuando las reglas del juego están cambiando. Porque mientras Machado se reúne en Washington, en Caracas se consolida un nuevo escenario institucional, donde ya se cumplió el calendario electoral para renovar autoridades, y los espacios de poder se definen por quienes participan y ganan elecciones, no por quienes desde fuera anuncian regresos que no terminan de concretarse.“Para un futuro evento electoral, ella estaría fuera de juego, y eso es lo que más debe estar preocupándole ahora”, subraya Navarro.El dilema de WashingtonLa gran incógnita, admite Navarro, es cómo manejará Estados Unidos esta contradicción. Por un lado, necesita petróleo y ha encontrado en Rodríguez un interlocutor estable. Por otro lado, mantiene abierta la puerta con Machado, cuya narrativa de confrontación y revanchismo choca con el ánimo que hoy respira Venezuela."Sería muy difícil predecir qué hará EEUU, sobre todo si se parte de la idea de que reaccionan de manera diferente cuando necesitan hacer valer sus intereses", dice Navarro. Y advierte sobre un patrón que ya se ha visto antes: "Cuanto más vulnerable sea internamente el Gobierno actual de EEUU, más peligro corren las naciones que tienen situaciones difíciles con Washington".
La reunión entre opositora venezolana, María Corina Machado, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se produjo este 31 de marzo en Washington en un momento de definiciones para la relación bilateral.
El encuentro, confirmado por Machado, ocurre apenas semanas después de que la Administración de Donald Trump y el Gobierno de Delcy Rodríguez concretaran el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas, con la reapertura de la embajada estadounidense en Caracas y el reconocimiento de la presidenta encargada como interlocutora válida.
🇺🇸🇻🇪 El dilema de EEUU en Venezuela: fomentar la oposición radical o consolidar la estabilidad petrolera
El periodista y analista político venezolano Ernesto Navarro analiza la complejidad de la situación en torno a las relaciones entre EEUU y Venezuela, desde el caso de la… pic.twitter.com/5KMfh6Ik5E
De cara al encuentro entre Machado y Rubio, surgen interrogantes sobre el equilibrio que Washington intenta sostener entre su relación operativa con el chavismo y su histórico vínculo con los sectores opositores más radicales. Para el periodista y analista político venezolano Ernesto Navarro, lo primero que llama la atención es quién tuvo que anunciar el encuentro.
"Fue María Corina Machado, no el Gobierno de Estados Unidos", dice Navarro en un diálogo con Sputnik.
Esa diferencia, sostiene, no es menor: habla de una opositora que necesita mostrar que todavía tiene acceso a los pasillos del poder en Washington, mientras que la Casa Blanca, por su parte, ha optado por construir una relación institucional con las autoridades que ejercen control territorial y político en Venezuela.
Una oposición que no es una
Para entender el lugar que ocupa la Machado en la actualidad, Navarro propone un ejercicio que quizás escapa de la mirada externa: en Venezuela, explica, no existe una sola oposición. Desde hace años conviven, cuando menos, dos mundos opuestos dentro del antichavismo.
Por un lado, el sector radical que lideró desde 2005 con una política de abstención electoral que, en la práctica, terminó por dejar a sus partidos fuera de los espacios de poder. Ese sector, que apoyó sanciones internacionales e intervenciones militares, hoy se encuentra mayoritariamente fuera del país. Machado misma ha estado en el extranjero, y su regreso, más anunciado que concretado, sigue siendo una incógnita.
En el otro extremo, explica el analista, hay una oposición que decidió separarse de esos extremismos, retomar la vía electoral y construir espacios institucionales. Hoy tienen alcaldías y gobernaciones, además de diputados en la Asamblea Nacional. “Hacen política dentro del país, disputan espacios con el partido de gobierno y apuestan por el sistema electoral”, resume.
Esa fragmentación es clave para entender lo que ocurre ahora. Porque mientras Machado busca regresar con el eco del Premio Nobel de la Paz que recibió en Noruega y una foto con Rubio, en Caracas otros sectores opositores ya han hecho las paces con la idea de construir acuerdos. Y, según el más reciente análisis de la encuestadora Hinterlaces, el país ha entrado en un "nuevo ciclo político" donde el ánimo nacional se inclina hacia la reconciliación y la estabilidad, no hacia el revanchismo.
El petróleo como bisagra
Lo que hace más compleja la escena es la relación paralela que Estados Unidos ha construido con el Gobierno venezolano. Desde el secuestro de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, Washington ha acercado posiciones con Delcy Rodríguez, a quien reconoce como jefa de Estado, y en marzo reabrió su embajada en Caracas.
La razón, según Navarro, no es ideológica, sino práctica: "Estados Unidos, como un adicto que necesita una dosis, demanda petróleo de manera urgente", dice, y necesita un interlocutor institucional que pueda garantizarle estabilidad en el suministro.
Y ese interlocutor, añade, no es Machado. "En la práctica, ella no tiene ni un policía municipal bajo su control dentro del territorio. Su partido no conquistó espacios de poder después de años de abstención. No puede garantizar una relación institucional que le sirva de soporte para una negociación con Estados Unidos", afirma.
Navarro recuerda, además, que lo que hoy ocurre entre Washington y Caracas es algo que Nicolás Maduro había ofrecido durante meses: ser un proveedor confiable de petróleo para Estados Unidos, como lo fue por más de 100 años. En su momento, EEUU desestimó esa oferta, envuelta en la retórica del Tren de Aragua y el cartel de los Soles. Ahora, con una escalada en Oriente Medio y una demanda energética que no admite esperas, la Casa Blanca ha terminado por ceder.
La paradoja de la que quiere volver
En ese contexto, la reunión con Rubio adquiere otro tono. Para Navarro, no se trata de un cambio de estrategia de Washington, sino de una operación de supervivencia política de Machado.
"Su gran preocupación, y por eso anuncia esta reunión, por eso fue a llevar el Premio Nobel a Trump, es que, cuanto más lejos están los reflectores, menos se alimenta esa narrativa que se creó de ella como líder opositora. Si ese relato no se vende, si ella como producto no se comercializa, entonces ese producto no se consume", opina.
La foto de la reunión con Marco Rubio, sugiere el experto, es un intento por mantenerse en el centro de la escena cuando las reglas del juego están cambiando. Porque mientras Machado se reúne en Washington, en Caracas se consolida un nuevo escenario institucional, donde ya se cumplió el calendario electoral para renovar autoridades, y los espacios de poder se definen por quienes participan y ganan elecciones, no por quienes desde fuera anuncian regresos que no terminan de concretarse.
“Para un futuro evento electoral, ella estaría fuera de juego, y eso es lo que más debe estar preocupándole ahora”, subraya Navarro.
El dilema de Washington
La gran incógnita, admite Navarro, es cómo manejará Estados Unidos esta contradicción. Por un lado, necesita petróleo y ha encontrado en Rodríguez un interlocutor estable. Por otro lado, mantiene abierta la puerta con Machado, cuya narrativa de confrontación y revanchismo choca con el ánimo que hoy respira Venezuela.
"Sería muy difícil predecir qué hará EEUU, sobre todo si se parte de la idea de que reaccionan de manera diferente cuando necesitan hacer valer sus intereses", dice Navarro. Y advierte sobre un patrón que ya se ha visto antes: "Cuanto más vulnerable sea internamente el Gobierno actual de EEUU, más peligro corren las naciones que tienen situaciones difíciles con Washington".
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