"En el municipio de Bojayá estamos haciendo el desminado asistido. En ese trabajo, después de los primeros diez días de labores, hemos revisado más de 70.000 metros cuadrados en el área del centro poblado de Pogue y no hemos encontrado hasta el momento ningún artefacto explosivo", dijo el comandante de la Séptima División del Ejército, general Juan Carlos Ramírez, según un comunicado de la Presidencia de Colombia.
Sin embargo, aseguró que la búsqueda continuará en esta zona de características selváticas y de difícil acceso, donde, agregó, las comunidades han regresado a sus cultivos.
"Nuestras comunidades afro e indígenas están saliendo con confianza a sus cultivos para poder subsistir. Seguimos en Pogue, revisando toda el área", aseguró el oficial.
Las denuncias de la comunidad se dieron luego de que el pasado 31 de diciembre alrededor de 300 paramilitares confinaron al centenar de familias que habitan en Pogue, un caserío de Bojayá, lo que llevó a la Defensoría del Pueblo (ombudsman) a emitir dos alertas tempranas por lo que podría ocurrirle a la población.
El 2 de mayo de 2002 alrededor de cien personas murieron en Bojayá en medio de un combate entre las entonces existentes Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, paramilitares) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, guerrilla), que se disputaban zonas de la región que sirven como rutas para el narcotráfico.

