Internacional

Con su cambio de discurso ante América Latina, Sánchez busca presentarse ante el mundo "como algo que no es"

Pese a encabezar recientemente un foro con jefes de Estado y líderes asociados a la izquierda, además de sus fervorosas alocuciones mostrándose como el líder de un frente crítico de las multinacionales y el imperialismo, las acciones del Gobierno de Pedro Sánchez y de la élite empresarial que lo sustenta reflejan una realidad distinta.
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Si bien Sánchez, quien organizó la Movilización Progresista Global que se reunió en Barcelona, despotricó en su discurso del pasado 18 de abril contra los millonarios "cuya codicia no tiene límites" y declaró que la "prosperidad de las naciones será compartida o no será", lo cierto es que un repaso al comportamiento del Gobierno español durante su gestión muestra que la Moncloa sigue operando como el brazo ejecutor de los intereses atlantistas para buscar debilitar y perjudicar proyectos soberanos en América Latina.

¿Cuál es el interés de España?

"Este comportamiento, naturalmente, es transversal en la política española, y se manifiesta más allá de quién está en el poder, el Partido Popular o los socialistas, pero no deja de ser curioso que, para intentar contrarrestar la baja aprobación en su país, Sánchez quiera presentarse ante el mundo como algo que no es", le dijo a Sputnik José Luis Romano, internacionalista egresado de la Universidad de la República de Uruguay (UDELAR).

En ese sentido, el experto señala que pese a su flamante retórica prometiendo unidad con el "sur global" y sus declaraciones en contra de la guerra contra Irán (una forma también de hacer política interna y desplazar a sus socios del partido Sumar), Sánchez ha mantenido la misma línea de sus antecesores en lo que se refiere a América Latina, en donde la vasta red de empresas españolas que operan son las que, en la práctica, dictan la política exterior española.
Es el caso de grandes corporaciones como el Grupo Santander, Iberdrola, BBVA, Grupo Prisa y Telefónica, que llevan adelante un intenso cabildeo para poder mantener sus posiciones dominantes en la región, ya sea criticando a Gobiernos que buscan recuperar el control de sus recursos naturales, tildándolos de "nacionalistas" o "autoritarios", o financiando incontables centros de estudios y diversas ONG que alertan sobre los riesgos de la "falta de seguridad jurídica".
Para Romano, este accionar ha quedado evidente en lo que respecta a Venezuela, con Sánchez apoyando las sanciones a Caracas impulsadas por la UE, reconociendo estructuras paraleles de poder, dándoles (además de la nacionalidad o residencia) entidad a dirigentes opositores que abiertamente dicen que, en sus Gobiernos, empresas como Repsol podrán volver a "hacer negocios" con las reservas de crudo más grandes del mundo, nacionalizadas por Hugo Chávez.

"Como hemos visto ahora con EEUU en Irán, el interés de España tiene que ver con los recursos que sus empresas —que en lo oscuro financian a la política, y luego esos funcionarios reciben cargos en sus directorios como agradecimiento— pueda sacar provecho. Es el poder utilizado para acciones desestabilizadoras y rapaces contra países en desarrollo, algo que un verdadero progresista no permitiría", señala.

En lo que se refiere a Cuba, la Moncloa de la actual Administración ha mantenido su política "neocolonial" a través de grupos españoles como Meliá e Iberostar, que pisan fuerte en el mercado del ocio en la isla, con el Gobierno ibérico usando estas inversiones como ficha de cambio político para exigir cambios a la medida de Bruselas.
De manera similar, Sánchez ha sido uno de los gobernantes europeos más agresivos con Nicaragua, bloqueando créditos para el país e impulsando una guerra financiera para instalar un presidente que favorezca sus intereses, como ocurrió con el argentino Mauricio Macri, el boliviano Carlos Mesa y el ecuatoriano Guillermo Lasso, por mencionar algunos casos recientes.

Sánchez se "quedó sin opciones"

Otros creen que el rebranding de Sánchez, por más poco honesto que sea, es el producto de su creciente "aislamiento político", tanto en su país como en el plano internacional. Así se lo dijo a Sputnik Javier Gámez, profesor en la Licenciatura en Historia y Sociedad Contemporánea de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UNAM).

"En España, Sánchez se enfrenta a una oposición muy vehemente, tanto la derecha como sus exsocios de Podemos. Mientras que, en el mundo, su sociedad aliancista se cae, con sus enfrentamientos con EEUU e Israel, dejándolo prácticamente solo en la OTAN. Por lo tanto, debe buscar otros escenarios y otros foros para proyectar poder", apunta el experto.

Sin embargo, Jorge Márquez Muñoz, internacionalista y profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), opina que Sánchez será un líder progresista "con límites" si es que continúa en su búsqueda por ocupar ese espacio.
"España es muy dependiente de la Unión Europea, entonces [Sánchez] no va a poder ir más allá en ninguna postura contraria a Bruselas; él defenderá las empresas españolas como sea, defenderá el capitalismo global", una posición que no lo hará popular con el sur global.
En ese sentido, Márquez ejemplificó que el presidente español nunca podría ser un verdadero líder de los BRICS, si él intentará profundizar en su realineamiento contra Washington y la UE, porque para este grupo "la soberanía y la autonomía económica es clave, y Sánchez nunca estará de acuerdo con desdolarizar o impulsar una alternativa al euro y a la élite financiera. Así que eso ya lo hace inviable de entrada con el progresismo global", señala.
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