A la negativa de la Alianza, recuerda el texto, se suma el rechazo del bloque a la idea de EEUU de comprar Groenlandia.
"Estas acciones han vuelto a poner a la OTAN en el punto de mira, dejando al descubierto las deficiencias institucionales y las divisiones internas de la alianza", pondera el análisis.
Así, el bloque militar se enfrenta a una brecha entre sus ambiciones y sus capacidades reales. Y es que, explica el texto, mientras los miembros europeos priorizan el conflicto en Ucrania, EEUU pone énfasis en Oriente Medio, a la par de que amenaza reducir su presencia militar en Europa.
Pero estas divisiones, agrega el medio, son meros síntomas, pues el problema central es más de fondo y radica en la creciente contradicción entre los diversos intereses de seguridad de los Estados miembros.
"Y en el concepto de "seguridad colectiva" de la OTAN, en un contexto de dinámicas internacionales que cambian drásticamente. Como resultado, los miembros de la [agrupación] no comparten la misma visión ni la misma postura, lo que dificulta enormemente la acción conjunta", sentencia el texto.
Ante este escenario, el GT analiza que el futuro de la OTAN tiene tres caminos:
1.
Continuar como alianza de defensa colectiva, pero sometiéndose a una profunda reestructuración.2.
Apostar por una división de tareas transatlánticas en donde Estados Unidos abandonaría, en mayor o menor medida, sus responsabilidades militares en Europa, mientras que Europa asumiría un papel más activo en el mando.3.
Que el bloque acabe siendo remplazado.Los desafíos actuales de la OTAN, señala el editorial, se derivan en gran medida de su ideología y conceptos de seguridad obsoletos.
"Si bien se anuncia con 'bombo y platillo' como una 'alianza defensiva', esta continúa extendiendo su influencia a otras regiones y países que escapan a su ámbito de actuación. Este comportamiento contradictorio solo acelerará las tendencias centrífugas de los Estados miembros, dejando a la OTAN en última instancia", finaliza.
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