"Nos gustaría obtener de los ucranianos el petróleo que es nuestro y que está (...) bloqueado por los ucranianos. Nunca apoyaré ningún tipo de decisión aquí que favorezca a Ucrania [mientras] los húngaros no puedan obtener el petróleo que nos pertenece", aseveró el mandatario al llegar a la cumbre de la UE en Bruselas.
El primer ministro añadió que la situación en torno al petróleo ruso que pasa por el oleoducto Druzhba ya no es una cuestión política, sino existencial, pues sin el crudo "las empresas húngaras quedarán en bancarrota".
"No es una broma, no es un juego político. Zelenski debería entender que no es un juego. Es algo absolutamente existencial para los húngaros", concluyó Orban.
El 27 de enero, Ucrania detuvo el tránsito de petróleo ruso a Eslovaquia y Hungría por el oleoducto Druzhba, aduciendo supuestos daños a la tubería que atraviesa el noroeste ucraniano. Con ello, desde Budapest señalaron que, basándose en la inteligencia satelital, no hay daños en la infraestructura del oleoducto, lo cual se confirma circunstancialmente por la negativa de Kiev de dar acceso a los representantes europeos para evaluar los daños.
Como respuesta, el 18 de febrero, Hungría suspendió el suministro de diésel a Ucrania y, dos días más tarde, decidió vetar un nuevo paquete de restricciones de la UE contra Rusia, así como el crédito comunitario de 90.000 millones de euros al régimen de Kiev, hasta que se reanude el transporte del petróleo ruso.