Al contado

'El que las hace, las paga': Europa empieza a reconocer sus estupideces

El rechazo de la Unión Europea al uso de la energía nuclear ha sido "la estupidez del siglo", y ahora el bloque comunitario enfrenta las consecuencias. Así lo reconoció el primer ministro de Bélgica, Bart De Wever. En este contexto, la extracción de gas de las instalaciones europeas de UGS alcanzó este enero el tercer nivel más alto de la historia.
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"Tomamos decisiones dogmáticas contra la energía nuclear, la cual fue la estupidez del siglo (…) Estamos tratando de salir de eso y estamos lejos, muy lejos de lograrlo ahora", dijo el mandatario en su intervención en el foro The Future of Europe.
De Wever afirmó que la UE tiene posibilidades de reactivar su capacidad nuclear, pero subrayó que "tomará mucho tiempo". "Todavía no hay neutralidad tecnológica en la política de Europa", añadió.
Sin embargo, de Wever omitió oportunamente otra serie de 'estupideces' que cometió el bloque comunitario, tales como renunciar a los recursos energéticos rusos, más baratos y más ecológicos, como el gas y el petróleo, a cambio de los provenientes fundamentalmente de EEUU, a costos muy elevados, tanto para el ciudadano europeo, como para el medio ambiente.
En este sentido, a finales de este enero, el Almacenamiento Subterráneo de Gas (UGS, por sus siglas en inglés) europeo estaba al 41,13% (15,89 puntos porcentuales inferior a la media de los últimos cinco años para esa fecha) de su capacidad, frente al 53,6% del año anterior. Esta dinámica se debió a una fuerte ola de frío en Europa, que obligó a los países de la región a recurrir a un consumo de gas récord en cinco años.
Esta situación se vio especialmente acentuada en países como Alemania, donde la política gubernamental significó que se almacenó menos gas que en años anteriores, dijo Natasha Fielding, analista de gas de Argus. Alemania entró en el invierno con aproximadamente un 20% menos de gas almacenado que en el nivel máximo del año anterior, como resultado de las condiciones del mercado y de cambios de política.
"En los últimos años, los precios de algunos contratos de gas a plazo se han invertido, cotizando los precios de verano por encima de los de invierno. Esto se debió a las exigencias gubernamentales que exigían almacenar más gas para el invierno, lo que elevó los precios de verano y, paradójicamente, dificultó a los operadores la acumulación de inventarios de forma rentable", afirmó Fielding.

Para el doctor Miguel Jaimes, director del Diplomado Internacional de Geopolítica del Petróleo, "la influencia estadounidense es la primera causa de esta grave situación".

"EEUU es ahora el que ofrece el combustible a Europa, pero es un combustible deficitario (…) La desigualdad energética [a la que se ve abocada Europa por sus propias decisiones] trae consecuencias muy lamentables para estas naciones", concluye Jaimes.
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