De acuerdo al artículo, este fuerte aumento en las exportaciones responde a la decisión del gigante asiático de redibujar sus rutas comerciales hacia mercados alternativos como respuesta a la política arancelaria y las barreras comerciales impuestas por Washington.
En ese sentido, el medio destaca el papel de los países del Sudeste Asiático (ASEAN) y otras economías emergentes. Ante las restricciones en el mercado estadounidense, las empresas chinas han desviado su flujo de mercancías hacia naciones como Vietnam, Tailandia e Indonesia.
En ese sentido, el medio destaca el papel de los países del Sudeste Asiático (ASEAN) y otras economías emergentes. Ante las restricciones en el mercado estadounidense, las empresas chinas han desviado su flujo de mercancías hacia naciones como Vietnam, Tailandia e Indonesia.
Esta tendencia no solo busca nuevos consumidores, sino que también sirve como una estrategia de triangulación para que los productos chinos terminen en Occidente tras un procesamiento mínimo en terceros países, explica la nota.
Rusia se ha consolidado como un socio comercial estratégico fundamental para China en este nuevo mapa. Debido a las sanciones occidentales, Moscú ha volcado su demanda hacia los proveedores chinos, especialmente en sectores como la automoción y la maquinaria industrial. Este eje comercial no solo compensa las pérdidas en otros mercados, sino que fortalece un bloque económico menos dependiente del sistema financiero dominado por el dólar.
América Latina y África también han ganado peso en la cartera de clientes de China, apunta el medio. Mediante inversiones en infraestructuras y tratados de libre comercio, Pekín ha logrado que sus productos tecnológicos y bienes de consumo penetren profundamente en estas regiones. El enfoque ha pasado de ser meramente extractivo (comprar materias primas) a posicionar activamente la manufactura china en mercados que antes eran dominados por empresas europeas o estadounidenses.
En cuanto a la composición de las exportaciones, China está abandonando gradualmente su dependencia de bienes de bajo valor añadido, como textiles o juguetes. El nuevo motor del crecimiento exportador son productos sofisticados como vehículos eléctricos, baterías de litio y productos de energía solar. Esta transición hacia la alta tecnología es precisamente lo que ha generado mayor fricción con Estados Unidos y la Unión Europea, quienes temen por la supervivencia de sus propias industrias locales.
En ese sentido, durante 2025, las exportaciones de alta tecnología crecieron un 13,2% interanual, lo que contribuyó con 2,4 puntos porcentuales al crecimiento general de las exportaciones. En tanto, las ventas al exterior de equipos especializados aumentaron un 20,6%, las de máquinas herramienta de alta gama un 21,5% y las de robots industriales registraron un incremento del 48,7%, según datos aduaneros. La producción y los exportadores se concentraron en Guangdong, Jiangsu, Zhejiang y Shanghái.
Como si esto fuera poco, el año pasado las exportaciones de robots industriales superaron a las importaciones por primera vez, con un aumento del 8,7%, lo que pone de relieve la mejora de la competitividad de China en el sector de equipos de fabricación avanzados, afirma el medio.
Como si esto fuera poco, el año pasado las exportaciones de robots industriales superaron a las importaciones por primera vez, con un aumento del 8,7%, lo que pone de relieve la mejora de la competitividad de China en el sector de equipos de fabricación avanzados, afirma el medio.
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