Sus acciones estuvieron acompañadas de llamados a la injerencia extranjera, incluso sanciones económicas y escenarios de intervención militar.
Pese a los prolongados disturbios que siguieron, nunca logró ejercer un poder real dentro del país. En 2022, la llamada Asamblea Legislativa de la oposición votó por la disolución de su Gobierno interino y, poco después, dejó de operar la Embajada de Venezuela en Estados Unidos bajo su control.
Pese a los prolongados disturbios que siguieron, nunca logró ejercer un poder real dentro del país. En 2022, la llamada Asamblea Legislativa de la oposición votó por la disolución de su Gobierno interino y, poco después, dejó de operar la Embajada de Venezuela en Estados Unidos bajo su control.