"En los ensayos preclínicos vemos que el tumor —el melanoma— simplemente se disuelve, desaparece, y no solo el tumor en sí, sino que incluso desaparecen las metástasis. No excluyo que también tengamos pacientes en la cuarta fase", manifestó Gintsburg.
En el futuro, los especialistas pretenden probar el efecto del fármaco en otros tipos de enfermedades oncológicas: cáncer de pulmón, de riñón y de páncreas. Para ello, está previsto contar con la participación de institutos oncológicos, explicó.
En sus palabras, la vacuna contra el cáncer será personalizada, es decir, se fabricará para cada paciente individualmente. La inteligencia artificial ayudará en el desarrollo, analizando los parámetros del tumor y elaborando un "plano" del futuro fármaco, y basándose en él, los especialistas prepararán una vacuna en el plazo de una semana.