China pone en jaque a la UE
Y es que tras atravesar todas las líneas rojas del derecho internacional, en vez de lograr el sometimiento del resto del mundo tal como deseaba, Washington logró que el 'sur global', se le rebele y se levante en su contra, atacando su verdadera línea de flotación: el dólar.
Y en estas aguas turbulentas de esta tormenta perfecta que se cierne sobre el cielo vasallo, Bruselas está cada vez con menos margen de maniobra. Para ser claros: la UE está contra la espada y la pared, pensando que sólo una carrera enloquecida hacia adelante puede salvarla. Nada más lejos de la realidad. A este ente supranacional llamado Unión Europea ya empiezan a vérsele las costuras.
Empujado el bloque comunitario a chocar contra todo lo que no sea el Occidente colectivo, queda a la buena de Dios. En este contexto, el periódico estadounidense The Wall Street Journal apunta que la gira europea del ministro de Asuntos Exteriores chino, Qin Gang, pretende advertir a sus interlocutores contra la desvinculación entre la economía de China y de la UE, a la que, según el medio, busca separar de EEUU, alejando al bloque de la confrontación entre Pekín y Washington.
En su primer viaje a Europa, donde visitará Alemania, Francia y Noruega, Qin, quien asumió el cargo a finales de diciembre pasado, avisó a su par teutona, Annalena Baerbock, que Pekín reaccionaría enérgicamente si la UE impone sanciones a las empresas chinas por su posible papel en la ayuda militar a Rusia en el conflicto de Ucrania.
"Sobre las exportaciones de bienes de doble uso, actuamos de acuerdo con las regulaciones y leyes. China y las empresas rusas tienen intercambios y cooperación normales, que no deberían verse afectados [por las sanciones]", aseguró el diplomático en una rueda de prensa en Berlín, mientras la Comisión Europea añadió a ocho empresas chinas, seis de las cuales tienen su sede en Hong Kong, a un borrador del próximo paquete de sanciones, según el periódico estadounidense Politico.
La gira coincide con una reunión comunitaria en Suecia donde se abordarán los desafíos de China y los eventuales cambios en la relación del bloque comunitario con el gigante asiático. Bruselas pide a Pekín que desempeñe un papel para poner fin al conflicto en Ucrania, pero Qin advirtió que no sigan los pasos de EEUU y no se involucren en una 'nueva Guerra Fría'.
La guerra psicológica está en marcha
En este contexto, este jueves el portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores, Wang Wenbin, afirmó: "Cuando el G7 habla de reglas internacionales, se refiere a las reglas occidentales, que trazan líneas según ideologías y valores, según las reglas de un pequeño círculo dominado por EEUU y el G7. Esas reglas sirven a los intereses de muy pocos países, incluido el G7, y no a los intereses comunes de la comunidad internacional".
Sus comentarios se produjeron tras conocerse que Washington y sus aliados planean aprovechar la próxima cumbre del G7 para reclamar a Pekín que "actúe con responsabilidad" en lo que se refiere a su política sobre Taiwán y su relación con Moscú, según informó la semana pasada la agencia japonesa Nikkei.
"El G7 apenas menciona la Carta de la ONU, pero sigue hablando de 'democracias' y del llamado 'orden internacional basado en normas'", aseveró el representante del país asiático tras la pregunta de un periodista local, quien mencionó las especulaciones de que los líderes del foro –que se celebrará en Japón a finales de este mes– buscan que China "respete las normas internacionales".
Además, Wang condenó tanto al G7, como en particular a EEUU por "violar y alterar" constantemente esas normas y recordó que, en los últimos años, Washington ha abandonado 17 organizaciones y tratados internacionales.
Mientras, en un 'universo paralelo', por decirlo suavemente, el canciller de Alemania, Olaf Scholz, instó esta semana a la UE a reducir su dependencia de China y aferrarse a una postura solidaria en sus relaciones con Pekín. Cosas que tiene el jardín de Borrell.
Al respecto, el Dr. Armando Fernández Steinko advierte que "estamos en una guerra psicológica de la que dependen tantas cosas, que unos actores y otros están intentando presionar al otro para ver qué pueden hacer. Es tanto, tanto, lo que hay en juego, que antes se activa la presión diplomática, la retórica, etc., que han hecho todos estos líderes. Primero Scholz, por cierto".
El analista añade que "además, el presidente de China ni siquiera le atiende el teléfono al presidente de EEUU, y la famosa visita de tres días [de Xi Jinping] a Moscú, eso es una bomba", sentencia el Dr. Armando Fernández Steinko.
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