"El propósito fundamental es disminuir los riesgos y violencia que estas armas pueden generar al ser modificadas y usadas para cometer hurtos o afectar en muchos casos la integridad de policías o de otros ciudadanos en Colombia", dijo el ministro del Interior, Daniel Palacios, en declaraciones difundidas por su despacho.
La norma aplica a todas las personas naturales, jurídicas, servicios de vigilancia y seguridad privada, con excepción de la Fuerza Pública.
El documento explica que los particulares podrán acceder al permiso para la tenencia y porte de este tipo de armas, siempre que cuenten con "previo permiso de autoridad competente", y quienes tengan en la actualidad en su poder un arma traumática podrán "legalizar y definir la situación jurídica".
En 2018 las autoridades incautaron 3.201 armas traumáticas en el país, en 2019 la cifra aumentó a 3.804, para el año 2020 se incautaron 5.478 armas de este tipo y en lo que va de 2021 se han incautado 6.569 armas traumáticas.
Según las estadísticas del Ministerio de Defensa, de las armas traumáticas incautadas en lo que va del año,125 estuvieron relacionadas con el delito de hurto, 42 al delito de porte de estupefacientes, 42 armas a lesiones personales, y 8 armas a homicidios.
Las armas traumáticas, usadas principalmente en prácticas deportivas y que no utilizan balas, sino munición no letal pero que también causa daño, se popularizaron en el país como forma de defensa personal ante los elevados robos y crímenes, pero rápidamente su venta y porte generaron su uso indiscriminado, al punto de que hoy son modificadas para hacerlas mortíferas y cometer robos y asesinatos.