De hecho, una semana después de la investidura, el Departamento de Estado "puso en pausa" el acuerdo valorado en 23.400 millones de dólares. Según el ente, esto se hizo para revisar en detalle los documentos y asegurarse que estos acuerdos "concuerdan con los objetivos actuales de EEUU", informa el medio Breaking Defense.
Antes de ello, los Estados árabes han mostrado un gran interés por los cazas de quinta generación de fabricación estadounidense, pero estos no podían ser vendidos a estos países debido a un acuerdo entre EEUU e Israel. Según dicho acuerdo, Israel debe mantener una ventaja cualitativa en temas de armamento en la región. Sin embargo, con la normalización de las relaciones entre Abu Dabi y Tel Aviv, ha sido posible proseguir con el acuerdo de suministro de nuevas armas a Emiratos Árabes Unidos.