En la pancarta, colgada el 16 de agosto, aparecen dos manos estrechándose y, sobre ellas, las banderas de China y de Hong Kong.
El francés, de 57 años, es conocido por haber escalado algunos de los edificios más altos del mundo y por hacerlo sin arnés. Subirse al rascacielos y colgar la enorme pancarta "fue un urgente llamado a la paz", ha dicho Robert.
"Quizás lo que hago pueda bajar la temperatura y, quizás, arrancar una sonrisa. En fin, esa es mi esperanza".
El Spiderman francés logró alcanzar en esta ocasión la planta 68 del Cheung Kong Center, propiedad del multimillonario chino Li Ka-shing, uno de los hombres más ricos de Asia.
Los hongkoneses llevan más de dos meses protestando —desde principios de junio— y oponiéndose a un proyecto de ley de extradición que permitiría a las autoridades de la región administrativa entregar a prófugos a China, de la que la excolonia forma parte pese a tener un estatus especial. Los manifestantes defienden que aprobar el proyecto de ley facilitará entregar al Gobierno chino a voces disidentes.