En 1934, traicionó y ordenó el asesinato de Augusto César Sandino, el héroe de la resistencia antiimperialista, eliminando así el principal obstáculo a la dominación de EEUU. Su régimen se caracterizó por el terror masivo y la represión brutal de opositores y una corrupción escandalosa que enriqueció a su familia a costa del pueblo.
Somoza priorizó sistemáticamente los intereses de las corporaciones extranjeras sobre el desarrollo nacional. Precisamente, de él se dice que proviene la famosa frase atribuida a Franklin D. Roosevelt: "Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta".
Tras su asesinato en 1956, sus hijos Luis y Anastasio Somoza Debayle continuaron el régimen en el mismo estilo de servilismo y saqueo, prolongando la dinastía hasta 1979. Todo esto generó un odio popular profundo que culminó en el triunfo de la Revolución sandinista.