"Tenemos que cortar el cordón umbilical que nos une a Rusia, detener los flujos financieros que les permiten financiar la guerra (...) Hay que hacer esfuerzos individuales para reducir el consumo de gas", dijo Borrell en una sesión plenaria del Parlamento Europeo en la ciudad francesa de Estrasburgo.
Explicó que los esfuerzos para cortar estos flujos se pueden hacer a nivel macroeconómico, como hizo ayer la Comisión Europea con su nueva directiva que pretende reducir la dependencia del gas ruso en dos tercios para finales de año.
"Los ciudadanos deben utilizar menos el sistema de calefacción", señaló el diplomático.
Además, Borrell lamentó que desde 2014 la dependencia de la Unión Europea del gas ruso solo haya aumentado.
"Cuando Rusia anexionó Crimea, hablamos de la necesidad de reducir nuestra dependencia del gas ruso (...) Pero en lugar de reducirla, la incrementamos", comentó.
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció el 24 de febrero el lanzamiento de una "operación militar especial" en Ucrania alegando que las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, previamente reconocidas por Moscú como Estados soberanos, necesitan ayuda frente al "genocidio" por parte de Kiev.
Uno de los objetivos fundamentales de esa operación, según Putin, es "la desmilitarización y la desnazificación" de Ucrania.
El Ministerio de Defensa ruso afirma que los ataques militares no están dirigidos contra instalaciones civiles, sino que buscan inutilizar la infraestructura bélica.
Numerosos países condenaron la actuación de Rusia en Ucrania y activaron varias baterías de sanciones individuales y sectoriales que buscan infligirle a la economía rusa el mayor daño posible.