Mientras uno se mantiene despierto, los daños se acumulan en el ADN de las neuronas y el cuerpo los repara con más eficacia mientras se duerme. Los científicos estaban interesados en saber si el daño acumulado en el ADN estaba relacionado con un mayor deseo de dormir y decidieron comprobarlo.
Para ello, los investigadores dirigidos por Lior Appelbaum de la Universidad de Bar Ilan (Israel), llevaron a cabo experimentos con peces. Utilizando fármacos y optogenética, los científicos indujeron daños en el ADN de las neuronas de estos peces y descubrieron que cuanto más daño al ADN infligían a las neuronas, más querían dormir los peces.
Según el estudio publicado en Molecular Cell, la cantidad de daño superaba gradualmente los umbrales a medida que se acumulaba, esto provocó que los peces se durmieran independientemente de la hora del día.
19 de octubre 2021, 13:59 GMT
Al continuar la investigación se dieron cuenta que la responsable era una proteína especial, denominada PARP1, que forma parte del sistema de reparación del ADN y se produce en respuesta a los daños. Si el cuerpo se ve obligado a producirla en mayores cantidades, no solo aumentará la somnolencia, sino que también contribuirá a una reparación más eficaz del ADN en las neuronas durante el sueño. Y viceversa, la supresión de la producción de PARP1 hizo que los peces no fueran conscientes de que estaban cansados y no pudieran dormirse.
Los científicos esperan que su trabajo contribuya a combatir los trastornos del sueño y los trastornos neurodegenerativos en los seres humanos con estos resultados.