El lago Karakol es conocido por ser el lugar de acogida para cientos de flamencos que con su llegada marcan el inicio de la primavera en el área. Pero esta vez las aves llegaron un poco antes y se quedaron en el lago, partes del cual siguen estando cubiertas de nieve y hielo.
Las aves se pararon en la orilla del lago donde el agua está más caliente debido al desagüe de la central nuclear.
Según los cálculos de los ornitólogos, a lo largo del año se pueden ver unas 90 especies de aves que se detienen en Karakol para descansar o pasar los meses de temperaturas bajas.