Sputnik ha hablado con políticos de diferentes ideologías para saber qué piensan sobre la situación y cómo pretenden hacer frente a la ola del terrorismo que está cubriendo Francia.
Tolerancia cero frente al terrorismo
La senadora del partido Les Républicains Joëlle Garriaud-Maylam está indignada y exige cambiar la política de inmigración francesa.
"Todos estos actos terroristas que se suceden uno tras otro... ¡No podemos más! Hemos pasado demasiado tiempo escondiendo nuestras cabezas en la arena y esperando que cada ataque terrorista sea el último!", declara la senadora a Sputnik.
También cree que es absolutamente "inútil seguir organizando campañas a la luz de las velas, haciendo declaraciones emocionales" ya que el problema real es que durante muchos años, Francia no hizo nada contra esta inmigración ilegal sino que "regalaba la ciudadanía francesa a diestra y siniestra". Incluso la obtenían personas que no compartían los valores franceses, a diferencia de lo que se hace en otros países, destaca Garriaud-Maylam.
Asimismo, habla de una "guerra asimétrica, traicionera y oculta" llevada a cabo por el terrorismo islámico. Según la integrante de la Asamblea Parlamentaria de la OTAN y autora de un informe sobre el tema, "algunos países no son conscientes del riesgo que existe hoy en día en Francia".
"Como parlamentaria, me siento culpable, y ciertamente tengo mi parte de responsabilidad, de no ser lo suficientemente firme, de no ser escuchada lo suficiente, de no hablar lo suficientemente alto", lamenta.
"Debemos empezar a aplicar por fin la política dura que se necesita", insiste, añadiendo que "¡debemos tener tolerancia cero!"
"Es el comienzo de la guerra civil en Francia"
Philippe de Villiers, exlíder del partido Mouvement pour la France y excandidato presidencial, cree que "es el comienzo de la guerra civil en Francia. Esta guerra civil es el resultado de la incompetencia, la miseria, la incultura y la cobardía de la clase política francesa de los últimos cuarenta años".
Por su parte, François Asselineau, líder de la Union Populaire Républicaine, señala lo que considera una contradicción en el debate político francés sobre la inmigración desde los países musulmanes.
"Los que aprobaban el sistema, que no querían abrir los ojos, ahora quieren que haya libertad de expresión para dibujar caricaturas que son percibidas como insultos extremos por los propios musulmanes que vinieron al país. [...] Nos guste o no, no cambiaremos a los musulmanes, que en su mayoría están muy apegados a la personalidad del profeta del Islam", afirma Asselineau.
No se puede querer algo y a la vez algo opuesto, destaca el político lamentando la temeridad de Emmanuel Macron. A su juicio, el presidente francés ha abierto "varios frentes" a pesar de que "no dispone de los medios jurídicos, policiales ni militares" para proteger a los franceses de las consecuencias de sus declaraciones.
A esta falta de fondos se añade la falta de "apoyo diplomático", cree. En su opinión, la salvación no vendrá de Europa, porque tanto los socios de la OTAN como otros países europeos no han apoyado a Macron en su conflicto con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.
La reacción insuficientemente rápida de la Unión Europea difiere marcadamente de su posición con respecto a Rusia, mientras que es Rusia la que atrapa a los islamistas en Siria, a los que Occidente ayuda económicamente, explica.
"El verdadero baluarte contra el islamismo es Rusia", concluye.
No hacer el juego a los yihadistas
Michel Larive, un diputado de la La France Insoumise, pide "no dar puntos de ventaja a los yihadistas".
"Quieren que nos dividamos, que la unidad de nuestra sociedad se agriete. Bajo ninguna circunstancia debemos darles tanto placer", subraya el diputado. Insta a "todos a mostrar responsabilidad", especificando que su partido apoyará cualquier iniciativa del Gobierno para unir a la nación. "La unidad nacional no significa unidad política", resume.